Para muchos, esta frase resultará muy familiar, tal vez la repitió en la infancia toda vez que fue llamado “al botón”, alegando ignorancia o distracción como atenuante justificativo. Estoy seguro de que los que oyen con más frecuencia esa frase son los fiscales o policías de tránsito como frase más recurrida por esas “tiernas abuelitas” Continue reading →