Abrazos ¿Que nos brindan?

Génesis 33:3

“Y puso a las siervas con sus hijos delante, y a Lea con sus hijos después, Y a Raquel con José en último lugar. Y Jacob se les adelantó, y se inclinó hasta el suelo siete veces hasta que llegó cerca de su hermano. Entonces Esaú corrió a su encuentro y lo abrazó, y echándose sobre su cuello lo besó, y lloraron”.

Este pasaje nos recuerda que además de la voz tenemos otros instrumentos para comunicarnos y expresar sin una palabra lo que queremos. En ocasiones somos tímidos y expresar nuestros sentimientos es algo difícil, ya sea porque tememos ser rechazados, o porque no hallamos las palabras apropiadas, quizás nos avergonzamos, o simplemente los sentimientos nos abruman.

Esaú aun siendo el lesionado por la obra de su hermano Jacob, corrió noblemente y abrazó a su hermano, no hubo momento de hablar, solo de sentir. Porque un abrazo comunica un sentimiento. Cuando abrazamos, llevamos vida a nuestros sentidos y reafirmamos la confianza en nuestros propios sentimientos y en el de los demás.

Muchas veces nos abstenemos de abrazar a alguien porque aunque en nuestro corazón esta ese impulso de hacerlo, nuestra carne se hace fuerte con la prevención y la duda. Sin embargo Dios muestra cuando es el momento exacto y el lugar adecuado para expresar sentimientos de amor y perdón con solo un abrazo. Escucha esa voz interior, y no ensordezcas tu espíritu a la reconciliación, a la restauración, al amor. Si Dios puso ese impulso, solo actúa porque obtendrás victoria.

Los abrazos, además de hacernos sentir bien, se emplean para aliviar el dolor, la depresión y la ansiedad, pueden deshacer la soledad, derrotar el miedo, manifestar el perdón. Existen abrazos de ánimo, de amor, de aprecio, de bondad. Dios es amor y nos abraza todo el tiempo cubriéndonos con su resplandor y apartándonos para su bendición.

Mira el final de la historia de estos dos hermanos Esaú y Jacob, con solo humildad de corazón, y un abrazo restauraron una relación que se había roto.

Sin reclamos, sin insignias, solo con el espíritu de Dios que impulso a ese contacto físico que da regocijo, seguridad, confianza, protección, alivia dolencias menores y transmite un mensaje de reconocimiento al valor y la excelencia de cada individuo.

No te cargues más por tus errores ni te dejes vencer por tu orgullo, adelante que en el nombre de Jesucristo tendrás la restauración que tanto has esperado, con un abrazo guiado por el espíritu de Dios no tendrás que hablar, solo actuar.

Escrito por: Paula Andrea Vega
Tomado de: Levanta Tus Manos

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