¿Es malo ser rico? – Helmut Schatte
¿Es malo ser rico? – Helmut Schatte
Ante una respuesta positiva cabe una contra-pregunta: ¿es bueno ser pobre?, pareciera que si se contesta con un sí a la primera, la segunda parece caer de maduro con otro sí, lo cual constituiría una perogrullada, esta antítesis tal vez dilucide el dilema sobre cuanta riqueza debe tener un hombre para ser feliz sin perder su alma. La respuesta depende del punto de vista, si lo hacemos desde el punto carnal: ser rico no puede ser malo pues la riqueza satisface las necesidades carnales, ahora si la respuesta viene desde el espíritu la respuesta tiene más de una vertiente, pues sería absurdo afirmar que la riqueza es intrínsecamente perversa, peligrosa sí pero no por eso forzosamente mala, más bien constituye un elemento de riesgo que de no saber administrarlo puede convertirse en condenación eterna, en esta vida existen muchas cosas valiosas, útiles y de extrema necesidad que de ser mal usadas se convierten en elemento de daño extremo y mortal, tal es el caso del bisturí que en manos de un cirujano es instrumento para salvar vidas y en manos de un inexperto peligro de muerte, así sucede también con la riqueza y el poder: su exceso lleva el riesgo de caer en el sentimiento de autosuficiencia, en la soberbia de sentirse poderoso, olvidando a Dios y suplantándolo por el dios dinero, ese que compra gente, que atropella en forma prepotente, arrogante y con mucha vocación de injusticia. En el otro extremo está la pobreza; el vivir apremiado por las necesidades físicas con escazas o ninguna posibilidad de satisfacerlas, pone al individuo en la grave situación de animal acorralado que recurre a cualquier acto extremo como robar y hasta matar, sentir envidia, odio y también volverse soberbio en contra el propio Dios increpándolo con un ¿por qué a mí?.
Lo ideal es el equilibrio, ese que resumimos con un “Ni tan calvo, ni con dos pelucas”, en nuestro caso hemos sido empujados al extremo de “lucha de clases” que no resuelve ningún problema, más bien los profundiza, en su prédica se intenta justificarla manipulando la propia Biblia en su capítulo del joven rico ( Mateo 19:24, Marcos 10:25, Lucas 18:25) que afirma que “es más fácil el pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios”. Interpretaciones arbitrarias de la Palabra conduce a errores garrafales; no todo rico va al infierno, ni todo pobre va al cielo, lo que Dios juzga no es lo poco o mucho que tiene el hombre en su breve paso por esta tierra, lo que juzga es su actitud ante la abundancia o su carencia de bienes materiales.
“Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:8), ¿pueden entonces estos ser malos?.
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:3), y “pobres en espíritu” no se lee “bobalicones” sino “humildes de corazón”.
“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. Santiago 4:6, ¡más claro!
¿Será que siendo clase media es más fácil ir al cielo?
Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo















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