Emprender un viaje por tierra en estos días es toda una aventura, para sobrevivir ileso a él hay que disponer de mucha paciencia y por sobre todo mucho enfoque en lo que se está haciendo, una mínima pestañada puede significar perder la vida o enfrentar un accidente grave, el conductor solo tiene dos alternativas: hacer todo un viaje estresado, que en algunos casos puede durar el doble o triple de lo supuesto, o relajarse e intentar sacar provecho de esta experiencia que parece aburrida y dura; a pesar de ello, toda vez que empiezo una jornada de estas opto por esta última opción.

De partida es recomendable ponerse en la manos del Creador pues uno nunca sabe con cual tipo de fieras se conseguirá en la vía, lo curioso que este repertorio de fieras no incluye animales silvestres ni domesticos, detalle muy curioso pues antes el peligro lo constituía el ganado suelto o algún perro que se atravesara; ¡nada de eso!, las fieras las personifican personas de carne y hueso que pese a tener aspecto humano, mas bien configuran toda una gama de fieras, por lo agresivos, por el escaso concepto de respeto a leyes y reglamentos y por sobre todo por su absoluta ausencia de temor del peligro, peligro que la más de las veces son producidos por ellos mismos con maniobras de adelantamiento y velocidades verdaderamente imprudentes, aparte están las fallas de borde y la “ huecamentasón”, ante esto, viajar de noche la aventura se torna temeraria.

Esto solo será nuevo para quienes no se han movido de la localidad en mucho tiempo, para mi ha representado todo un ejercicio donde pude encontrar su congruencia con lo que es el viaje por la vida del hombre.

Tenemos marcada la fecha de fabricación pero nadie conoce su fecha de vencimiento, el viaje se inicia cuando nacemos y termina con la muerte, pero esa fecha nadie sabe cuando llegará, detalle curioso si se piensa que esa cantidad de desafiadores del peligro actúan como si estuviesen seguros que ese día nunca llegará, esos mismos son los que muchas veces nos hacen sentir que actuamos como verdaderos tontos por respetar reglas y ser precavidos evitando el peligro.

Nuestra ruta de vida también está plagada de huecos que constituyen verdaderas trampas donde caer y extraviar la brújula. En este camino también hay publicidad que induce a extraviar la meta: lujuria, alcohol y negocios deshonestos. Hay quienes “viajan de noche” otros de día, de noche hacerlo con “luz baja” constituye un suicidio, hacerlo con la alta un crimen al encandilar a quien se desplaza en dirección contraria, siempre es mejor hacerlo de día a la luz de Dios.

Nuestro viaje por esta tierra está llena de dificultades para probar como nos conducimos y qué tanto respetamos las leyes del Creador, al final, tras nuestra partida, recibiremos nuestras licencias para conducir rumbo al premio o rumbo al castigo.

“Es muy fácil andar por el camino que lleva a la perdición, porque es un camino ancho. ¡Y mucha gente va por ese camino!. Pero es muy difícil andar por el camino que lleva a la vida, porque es un camino muy angosto. Por eso son muy pocos los que lo encuentran” (Mateo 7:13-14 Versión Lenguaje Actual).

¿Como maneja usted su vida?, ¿está enfocada en su salvación?, ¿conoce usted su fecha de vencimiento?.

Autor: Helmut Schatte
Escrito para: Ministerio Vivo Para Cristo

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