¿Es malo ser rico? – Helmut Schatte
Ante una respuesta positiva cabe una contra-pregunta: ¿es bueno ser pobre?, pareciera que si se contesta con un sí a la primera, la segunda parece caer de maduro con otro sí, lo cual constituiría una perogrullada, esta antítesis tal vez dilucide el dilema sobre cuanta riqueza debe tener un hombre para ser feliz sin perder su alma. La respuesta depende del punto de vista, si lo hacemos desde el punto carnal: ser rico no puede ser malo pues la riqueza satisface las necesidades carnales, ahora si la respuesta viene desde el espíritu la respuesta tiene más de una vertiente, pues sería absurdo afirmar que la riqueza es intrínsecamente perversa, peligrosa sí pero no por eso forzosamente mala, más bien constituye un elemento de riesgo que de no saber administrarlo puede convertirse en condenación eterna, en esta vida existen muchas cosas valiosas, útiles y de extrema necesidad que de ser mal usadas se convierten en elemento de daño extremo y mortal, tal es el caso del bisturí que en manos de un cirujano es instrumento para salvar vidas y en manos de un inexperto peligro de muerte, así sucede también con la riqueza y el poder: su exceso lleva el riesgo de caer en el sentimiento de autosuficiencia, en la soberbia de sentirse poderoso, olvidando a Dios y suplantándolo por el dios dinero, ese que compra gente, que atropella en forma prepotente, arrogante y con mucha vocación de injusticia. En el otro extremo está la pobreza; el vivir apremiado por las necesidades físicas con escazas o ninguna posibilidad de satisfacerlas, pone al individuo en la grave situación de animal acorralado que recurre a cualquier acto extremo como robar y hasta matar, sentir envidia, odio y también volverse soberbio en contra el propio Dios increpándolo con un ¿por qué a mí?.
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